ELECCIONES ALEMANAS
Merkel, de la CDU, partido de centro-derecha, ha ganado hoy las elecciones generales alemanas, con más de un 33% de los votos. Merkel repetirá así como canciller de la República federal de Alemania. Lo más probable es que forme coalición con los liberales del FDP, que obtienen alrededor de un 14% de los votos, cuyo programa se asemeja muchó más al de Merkel que el de los socialdemócratas (SPD) con los que formó Gobierno la CDU hace 4 años.
Estas elecciones todos los partidos minoritarios han aumentado su porcentaje de votos, lo que supone una mayor pluralidad política. Los Verdes, los liberales y la Izquierda crecen en representación parlamentaria. Ascienden especialmente los dos últimos (Izquierda y liberales) lo que responde probablemente al descontento del electorado tanto de izquierdas como de derechas, que con la Gran Coalición formada por socialdemócratas y democristianos los últimos 4 años no han visto cumplidas sus expectativas, dado que la sostenibilidad de un Gobierno formado por ambas tendencias requería de políticas moderadas, insuficientemente liberales en materia de economía para los votantes de derechas y escasamente comprometidas con los intereses progresistas para el electorado de izquierdas.
Die Linke (La Izquierda), formada por ex-comunistas del este y políticos socialdemócratas descontentos (especialmente con el rumbo neoliberal que tomó desde Schroeder el SPD), está ganando terreno. Ha sido criticada por el populismo de sus eslóganes electorales ("Más para educación, menos para bancos", "Justicia social", Fuera de Afganistán", "Gravar la riqueza"), pero defiende, en cambio, un programa político coherente y exento de radicalismos. Los 53 diputados de La Izquierda son oficialmente vigilados por los servicios secretos ante el temor que produce el auge del partido. Una práctica descabellada y antidemocrática que sin embargo apenas suscita interés entre los medios de comunicación liberales.
Dos noticias menos esperanzadoras marcan la jornada de hoy. La primera es que la participación ha bajado cinco puntos frente a la de 2005, la más baja de la historia. Dado el valor de un puñado de votos, decisivos ante la disyuntiva de que el Estado alemán responda a partir de ahora a la grave crisis económica con políticas neoliberales o desde una visión progresista, considero la abstención un error del ciudadano.
La segunda es que, a pesar de las insatisfacciones que pudo provocar la Gran Coalición de izquierda y derecha, en un momento político delicado como el que nos toca, la solución más segura (dada la imposibilidad de formarse un Gobierno de coalición de izquierdas) pasaría por abordar la crisis desde la moderación centrista que supuso la Gran Coalición de los últimos 4 años. Sin embargo, Alemania tendrá que atenerse ahora a políticas neoliberales, las mismas que sumieron al mundo en una profunda crisis hace más de un año, y la vía menos eficaz para acabar con las injusticias y los errores del capitalismo sin límites.
El batacazo de los socialdemócratas (con sólo un 23% de los votos) se ve compensado con el auge de La Izquierda (12% frente al 8% de 2005), de manera que aunque los progresistas se ven resignados a la minoría parlamentaria, cada vez más alemanes apuestan por un programa político de izquierdas sólido y comprometido, contrario a la hipocresía de los socialdemócratas, la misma que la de los socialistas españoles cuyo Gobierno ha anunciado esta semana que subirá el IVA, una medida fiscal que, lejos de responder a ese principio de solidaridad del que hacen gala, afecta a todos, los más y los menos pudientes, por igual.
Aquí, en España, la hipocresía de los socialistas se traduce en absentismo electoral y en un desencanto generalizado. La desconfianza hacia una izquierda más alejada del centro como Izquierda Unida, la debilidad de este grupo político, la aparente inutilidad de votar a un partido minoritario en un sistema desafortunadamente bipartidista como el español y una ley electoral injusta acaban con cualquier alternativa de progreso diferente a la de un PSOE que no siempre atina a la hora de cumplir con su electorado y hacer honor a sus siglas.
